Una resolución del CONAMA (Consejo Nacional del Medio Ambiente) exige el descarte correcto de los residuos clasificados como peligrosos a la salud humana y al medio ambiente, y normas como la NBR 10004 de la ABNT (Asociación Brasileña de Normas Técnicas) clasificó las lámparas de vapor metálico como residuo Clase I (peligroso).
Ya la NR-15 del Ministerio del Trabajo, que trata de las actividades y operaciones en locales insalubres lista el mercurio como uno de los principales agentes nocivos a afectar la salud del trabajador.
Por esto estados y municipios conscientes de la gravedad de la cuestión se adelantaron y crearon sus leyes, obligando el correcto descarte de estos residuos.